Senderismo

La Mujer Muerta

Aunque hoy en día no sea un nombre políticamente correcto, así es como se le llama vulgarmente al cordal de La Pinareja y el  Oso, hasta el puerto y pico del Pasapan en la Sierra de Guadarrama.

Historia – Leyendas

Varias leyendas intentan explicar este nombre, La Mujer Muerta, topónimo que se da al conjunto de montes de La Pinareja, Peña el Oso y Pico de Pasapán, que formando un destacado cordal y visto desde la llanura segoviana toma la aparente forma de una mujer tumbada, dormida o muerta, cubierta por un velo y con los brazos entrecruzados. Muchas coinciden en que esas moles son el resultado de la transformación que experimentó el cuerpo de una doncella que murió del mal de amores cuando su caballero partió para la guerra, olvidando cumplir la promesa de volver junto a ella.

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Según ésto, la cima de La Pinareja corresponde a la frente de la mujer tumbada, la cima de Peña el Oso corresponde a las manos que tiene cruzadas sobre su vientre y el Pico de Pasapán corresponde a los pies.

Una leyenda con tonos pastoriles, relata el amor de la bella hija de un granjero y un pastor de las cercanías. Este al creer ver en otro pastor un posible rival, ciego de ira y celos lo mató, y acabó al mismo tiempo con el objeto de sus deseos. Pocos días después, en medio de una terrible tormenta la Tierra tembló y apareció como por ensalmo esa gran mole rocosa, que recibió ese nombre.

Otra leyenda, más guerrera y menos romántica, relata las luchas por la jefatura que llevaron a cabo dos hermanos, hijos del recientemente fallecido jefe de una tribu que vivía en la entonces extensa planicie. La madre de ambos, que no quería ver aquella lucha fratricida, ofreció su vida a los dioses a cambio de la paz para sus hijos y así se cumplió. Tras una gran tormenta, apareció el cuerpo de la madre en forma de gran montaña, imagen que los hijos reconocieron e inmediatamente pararon la lucha.

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Antonio Victory

Antonio Victory fue uno de los más destacados guadarramistas de la historia. Pionero del montañismo y el conservacionismo ibéricos, nació en 1890 y durante los primeros años del siglo XX, recorrió incansable las más importantes cordilleras españolas, en especial las sierras de Gredos y Guadarrama y los Picos de Europa.

La impronta deportiva de este hombre quedó grabada para siempre con escaladas tan notables como las primeras ascensiones del Ameal de Pablo, el Gran Galayo y la Punta de Don Servando, entre otras. Sus esfuerzos a favor de la naturaleza se plasmaron en iniciativas tan adelantadas a su tiempo como la conservación del pinar de la Acebeda, la Pedriza del Manzanares y las cimas de Peñalara.

A Victory

Hoy su nombre se recuerda en lugares como los Galayos de la Sierra de Gredos, donde el refugio situado al pie de las verticales agujas lleva su nombre y en la senda Victory, emocionante excursión que transita por algunos de los más hermosos parajes del Valle de la Fuenfría.

Don Antonio Victory Rojas trazó este sendero en los años 20 a partir del refugio que durante décadas perteneció a la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara, entidad que presidió entre 1921 y 1952.

Durante mucho tiempo, la senda permaneció ignorada y el posterior trazado de la carretera de la República hizo que casi se perdiese, hasta que el último marcaje de los senderos del valle la rescató.