Sierra del Rincón

Octubre 2019

Por la Sierra del Rincón
Precioso día con muchos contrastes,  primeramente el río Jarama, con su espectacular bosque de galería en el que los chopos son el protagonista, luego un buen robledal algunos de ellos centenarios y después en las  zonas altas, los típicos matorrales de altura con los esquistos y pizarras cortando la silueta de las montañas y riscos cercanos. Muchos miradores en cada collado o bien hacia el Jarama o hacia el hermoso Valle del Lozoya en la lejanía.

El pueblo de La Hiruela,  con su arquitectura típica, su cultura y sus tradiciones , bien merece otra excursión en cualquier época del año.

Por el Hayedo de la Tejera Negra

Octubre de 2019

Maravilloso día sumergidos en el PARAÍSO del HAYEDO de Tejera Negra.  Alejándonos del bullicio y de los senderos más transitados pudimos contemplar en todo su esplendor este precioso bosque.

Primero un gran robledal mezclado de pinos , arbustos , helechos y gayuba por el que se caminaba rápido , hasta que por fin llegamos al hayedo propiamente dicho . Solo una parte más masificada y por senderos estrechos apenas visibles nos internamos en varios barrancos en los que las hayas se mezclaban con algún tejo y acebo .

Posteriormente a este baño de bosque y silencio , bajamos al río Lillas , donde siguiendo su curso de aguas limpias con fondo de pizarra, regresaríamos hasta el inicio de la ruta . Sin duda un buen paseo que hay que repetir en otra ocasión.

 

El Tejo en la Sierra de Guadarrama

El tejo es un árbol, que puede encontrarse en muy diferentes sitios de la Sierra de Guadarrama,  y a veces sorprende por su ubicación o puedes pasar de largo sin verlo . En la mayoría de ocasiones, lo veremos casi en solitario o formando pequeños bosquetes. Algo parecido a lo que ocurre con el acebo. Podemos encontrarle en zonas de umbría y húmedas y a partir de cierta altitud . Alguna vez nos ha sorprendido ver alguno por la Pedriza, echando raíces entre rocas de granito , pero es mas usual verlos por los valles mas al norte, entremezclado con pinos y en zonas muy concretas.

El TEJO MILENARIO de Barondillo o Valhondillo, es un árbol que se encuentra en el Alto Valle del Lozoya, dentro de una bonita tejeda y rodeado de otros muchos ejemplares . Dicen que tiene entre 1500 y 1800 años.
Estos tejos se encuentran a una altitud de, entre 1.500 y 1.700 m y dispersos en un bosque de pinos silvestres, en zona de umbría , en un ambiente húmedo.

El tejo común (Taxus baccata) es un árbol “discreto” y que seguramente pasaría para muchos como un árbol vulgar, sin interés alguno, pero cuando uno se fija de cerca, llama la atención su sobriedad, robustez y majestuosidad, con una copa amplia de un verde intenso.
Hubo un tiempo, en que los bosques de tejos tenían una enorme importancia estratégica. Tener muchos tejos, significaba que el suministro de armas en tiempos de guerra estaba garantizado. Se han hecho fieles reproducciones que atestiguan la efectividad de los arcos de tejo. En competiciones celebradas en Inglaterra, han conseguido lanzar una flecha a más de 300 metros.
La rojiza madera del tejo, es de una dureza extraordinaria, comparable a la del boj, esto unido a su resistencia al frotamiento, hace que en el pasado fuese muy utilizada para los ejes de los carros. Excepto los arilos, todas las partes del árbol contienen una sustancia tóxica llamada taxina: una mezcla de alcaloides que tienen un efecto cardiotóxico que produce parálisis en el corazón en dosis elevadas.

Existen pocas rutas en el Alto Valle del Lozoya que puedan compararse, tanto en variedad, como en espectacularidad paisajista con esta.

Desde la presa del Pontón de la Oliva

Esta excursión de senderismo,  desde el Pontón de la Oliva hasta el Cancho de la Cabeza, pasa  por uno de los paisajes más variados y llamativos de la comunidad madrileña, enclave de una obra fluvial pionera en su especie -la presa del Pontón de la Oliva– y entorno de gran belleza por los meandros que conforma el río Lozoya, a lo que se añade el reto de ascender al Cancho de la Cabeza (1264 m), para dominar todo el escenario del embalse del Atazar y sus alrededores.

En el trayecto remontaremos por senda el río Lozoya, entre paredones verticales de roca caliza, primero, y  laderas de pizarra, después. Posteriormente el paisaje se abre y discurre por un precioso bosque de rivera, bastante bien conservado. Pasaremos muy cerca de la presa de la Parra y subiremos hasta el antiguo poblado del Atazar, agrupación de viviendas y edificaciones auxiliares levantadas para acoger al personal vinculado a la construcción del embalse.  Allí llegaron a vivir casi un centenar de familias hasta que, en 1994, lo abandonó la última en dejar tal asentamiento, para instalarse la mayoría de ellas en los pueblos de alrededor.

Desde este  poblado, accederemos por sendas al mismo Cancho en poco tiempo. Desde aquí , dominamos todo el paisaje del embalse del Atazar y su accidentada orografía, llena de entrantes por los barrancos y gargantas que conforman sus orillas. Este embalse , último de los proyectados durante el franquismo, se construyó entre 1.965 y 1.972, y es el mayor de la Comunidad de Madrid

Presa del pontón de la Oliva

Es la presa más vieja de la región. La primera de cuantas se construyeron para abastecer de agua serrana a la capital, aquel Madrid de mediados del siglo XIX que dependía de 900 aguadores para beber, lavarse la cara y poco más, pues el consumo diario per cápita era de diez litros. Dos mil reos bregaron desde 1851 hasta 1857 para levantar esta muralla de 72 metros de longitud y 27 de altura, y todo para nada, pues al poco de inaugurarse, se descubrió que el río se filtraba por ignotas cavernas y pasaba de rositas bajo ella, vaciando el embalse. Una presa hecha por presos y con fugas, curiosa paradoja.

El Senderismo

Definición 

Senderismo es la actividad deportiva no competitiva, que se realiza sobre caminos balizados, preferentemente tradicionales, ubicados en el medio natural. Busca acercar a la persona al medio natural y al conocimiento del país, a través de los elementos patrimoniales y etnográficos, que caracterizan las sociedades preindustriales, recuperando el sistema de vías de comunicación.
Se define también como senderismo, aquel que se realiza por grandes urbes y que tiene por fin realzar los elementos del medio natural y de la cultura tradicional que perviven en ella.

Filosofía

El acceso al medio natural desde sociedades netamente urbanas en lo físico y en lo psíquico, se ha focalizado sobre aquellos espacios en los que las respectivas administraciones han creado figuras de protección y, normalmente, se ha hecho compulsivamente. En este sentido es altamente paradójico como,  para disfrutar de un día en el medio natural,  los habitantes de las ciudades hacen un derroche de energía y medios (madrugones, grandes consumos de gasolina, actividad física acelerada, desgaste psíquico en la carretera, peligros innecesarios, etc.) que desdice de lo que entraña el acto de acercarse a la naturaleza, por la aglomeración que se produce y por el concepto predominante es “haber estado” y no “haber disfrutado” o “ conocer”.
Esta mentalidad urbana vertida en ocio sobre la naturaleza, no es ni plenamente satisfactorio para el que la ejerce, ni conveniente para el espacio sobre el que se ejerce.

La alternativa que se propone con el senderismo para superar esta inconveniencia es incidir en el disfrute del medio natural y la cultura tradicional , a través del ejercicio de una actividad física elemental: andar. Porque andar, supone recuperar el particular ritmo interno, restaurando equilibrios, al alcance de cualquier edad y condición; porque caminar es acercar las realidades físicas y culturales a la escala básica: la persona; porque recorrer va parejo al hecho de que las ansias urbanas por lo natural se desarrollen por todo el territorio, llenando de contenido la no siempre satisfactorio escapada al Parque Nacional o al Sitio Histórico declarado; porque encaminarse a las realidades del mundo rural tiene implicaciones en el desarrollo de ese mundo (aunque sea de valoración).

OBJETIVOS : Es por esto que el senderismo tiene por objetivo la mejora de las condiciones físicas y psíquicas de los individuos, a través del ejercicio de una actividad deportiva adaptable a la escala del practicante; busca también recuperar el paisaje para la persona y reencontrarlo con el sistema de vida tradicional, devolviendo al camino el concepto de lugar de encuentro, de intercambio, de superación de particularismos, que ha tenido a lo largo de la historia; todo desde un respeto escrupuloso al medio natural por el que discurre. Como medio para conseguir los objetivos, se plantea necesariamente la recuperación del patrimonio viario enriqueciéndolo generando elementos que aparecen como propios del senderismo: señales, guías, refugios, etc.

Extracto del Manual de senderismo de la FEDME (Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada)

 

Valle del Lozoya – Historias

Un poco de Historia

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Hace siglos este apartado valle de la Sierra de Guadarrama, encajonado entre cumbres de más de 2000 metros estaba infestado de bandidos  y animales salvajes.  Un lugar duro y peligroso.
En el siglo XIV, era refugio de bandas de ladrones y proscritos moriscos que hacían difícil la vida en los pueblos del valle, ese es el origen de la leyenda histórica del Puente del Perdón, (sobre el río Lozoya) en Rascafría .

 

En aquellos tiempos, para una mejor administración, se dividió el Valle en 4 partes o quiñones, y se creó una milicia de caballeros quiñoneros, obligados a tener un caballo propio medianamente decente y organizados en 4 cuadrillas, una por cada quiñón (Rascafría, Oteruelo, Alameda y Pinilla).  Se encargaban de vigilar los caminos y luchar contra salteadores y maleantes. Para mayor eficacia se les concedió el importante privilegio de “horca y cuchillo“, es decir, la capacidad de juzgar y ejecutar la justicia de forma rápida y expeditiva  (Hay quien afirma que ese es el origen del dicho “Aquí te pillo y aquí te mato” ).casa horca
Una vez atrapado un malhechor era conducido sin muchas contemplaciones hacia “la Casa de la Horca”, donde le esperaba el verdugo, pero al pasar por el Puente del Perdón tenía la última posibilidad de exponer su caso y pedir clemencia ante un tribunal formado por un miembro de cada quiñón o cuadrilla.  Si conseguía convencerles quedaba libre inmediatamente, pero de lo contrario terminaba en “La Casa de la Horca” a unos 5 km río arriba. Esta casa,  hoy pertenece a la Sociedad Belga de los Pinares del Paular, que explotan los bosques de estos montes desde hace más de un siglo

 

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El Valle del Lozoya destaca por poseer,  importantes muestras de patrimonio histórico-artístico de alto valor cultural, como el Monasterio de Santa María de El Paular,  así como arquitectura tradicional serrana, ya que todos los municipios conservan hoy en día muestras de construcciones tradicionales como potros de herrar, antiguos conjuntos agropecuarios, fraguas, pajares, etc

 

Casa Eraso – Valle de Valsaín

Un poco de Historia

Arroyo minguete 1Apenas quedan unas ruinas de la que fue la venta real de la Fuenfría, también conocida como Casa Eraso , al ser Francisco de Eraso, secretario de Felipe II, su primer administrador. Fue un lugar de parada y fonda en otros tiempos , para los reyes, de camino a la Granja. También es conocida como “convento de Casarás“,

origen de la leyenda que el escritor Jesús de Aragón, natural de Valsaín, desarrolla en su obra “La sombra blanca de Casarás”.

La venta fue mandada construir por el monarca Felipe II, para aliviar la penosa travesía del puerto de la Fuenfría, en un lugar cómodo, cerca de la fuente de la Reina.  En su construcción participaron los arquitectos Gaspar de Vega y Juan de Herrera siendo Hernán García el maestro de obras.

Además del edificio principal, de buena fábrica, contaba con una pequeña ermita, con una imagen de la virgen de los Remedios y con un pozo de nieve, que surtía tanto sus necesidades como la del próximo palacio de Valsaín. La Casa Eraso albergó también a viajeros de camino a Valsaín durante largos años, pero la construcción de la carretera del puerto de Navacerrada en tiempos de Carlos III inició su declive y posterior abandono. (Será Carlos III quien ordene la construcción de la carretera de Villalba a la Granja, sustituyendo al camino de la Fuenfría como vía de comunicación entre Madrid y Segovia. A pesar de que la nueva carretera facilitaba mucho su tránsito, el paso del puerto seguía siendo difícil en invierno. Durante cinco meses, la nieve impedía el trasiego de carruajes y caballerías. Durante el S. XIX el puerto de Navacerrada era por donde pasaban habitualmente los monarcas que se trasladaban hacia el Real Sitio de San Ildefonso. Era habitual ver a Fernando VII, Isabel II o Amadeo de Saboya en la Fonda de Navacerrada, donde paraban a degustar sus famosas especialidades, mientras se se mezclaban con el pueblo y aprovechaban para cambiar el tiro a los carruajes.)

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Estas ruinas de lo que fue la CASA ERASO,  se encuentran en la zona alta del  Valle de Valsaín, también conocida como Montes de Valsaín. Es  uno de los valles más extensos de la Sierra de Guadarrama, junto con el Valle del Lozoya. Está cubierto casi enteramente por un bosque de pino silvestre o de Valsaín. La riqueza ambiental de esta zona de la sierra es muy alta,  al ser este lugar, de poca actividad humana e históricamente protegida, como reserva y coto de caza, por la monarquía española. Existe una gran diversidad de especies animales destacando entre los mamíferos ,  jabalís, zorros, corzos y  gatos monteses. Entre las aves es de destacar las poblaciones de buitre negro, buitre leonado  y águila imperial. También son importantes los paridos, los picapinos , arrendajos, cuervos y demás córvidos .

La Mujer Muerta

Aunque hoy en día no sea un nombre políticamente correcto, así es como se le llama vulgarmente al cordal de La Pinareja y el  Oso, hasta el puerto y pico del Pasapan en la Sierra de Guadarrama.

Historia – Leyendas

Varias leyendas intentan explicar este nombre, La Mujer Muerta, topónimo que se da al conjunto de montes de La Pinareja, Peña el Oso y Pico de Pasapán, que formando un destacado cordal y visto desde la llanura segoviana toma la aparente forma de una mujer tumbada, dormida o muerta, cubierta por un velo y con los brazos entrecruzados. Muchas coinciden en que esas moles son el resultado de la transformación que experimentó el cuerpo de una doncella que murió del mal de amores cuando su caballero partió para la guerra, olvidando cumplir la promesa de volver junto a ella.

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Según ésto, la cima de La Pinareja corresponde a la frente de la mujer tumbada, la cima de Peña el Oso corresponde a las manos que tiene cruzadas sobre su vientre y el Pico de Pasapán corresponde a los pies.

Una leyenda con tonos pastoriles, relata el amor de la bella hija de un granjero y un pastor de las cercanías. Este al creer ver en otro pastor un posible rival, ciego de ira y celos lo mató, y acabó al mismo tiempo con el objeto de sus deseos. Pocos días después, en medio de una terrible tormenta la Tierra tembló y apareció como por ensalmo esa gran mole rocosa, que recibió ese nombre.

Otra leyenda, más guerrera y menos romántica, relata las luchas por la jefatura que llevaron a cabo dos hermanos, hijos del recientemente fallecido jefe de una tribu que vivía en la entonces extensa planicie. La madre de ambos, que no quería ver aquella lucha fratricida, ofreció su vida a los dioses a cambio de la paz para sus hijos y así se cumplió. Tras una gran tormenta, apareció el cuerpo de la madre en forma de gran montaña, imagen que los hijos reconocieron e inmediatamente pararon la lucha.

Antonio Victory

Antonio Victory fue uno de los más destacados guadarramistas de la historia. Pionero del montañismo y el conservacionismo ibéricos, nació en 1890 y durante los primeros años del siglo XX, recorrió incansable las más importantes cordilleras españolas, en especial las sierras de Gredos y Guadarrama y los Picos de Europa.

La impronta deportiva de este hombre quedó grabada para siempre con escaladas tan notables como las primeras ascensiones del Ameal de Pablo, el Gran Galayo y la Punta de Don Servando, entre otras. Sus esfuerzos a favor de la naturaleza se plasmaron en iniciativas tan adelantadas a su tiempo como la conservación del pinar de la Acebeda, la Pedriza del Manzanares y las cimas de Peñalara.

A Victory

Hoy su nombre se recuerda en lugares como los Galayos de la Sierra de Gredos, donde el refugio situado al pie de las verticales agujas lleva su nombre y en la senda Victory, emocionante excursión que transita por algunos de los más hermosos parajes del Valle de la Fuenfría.

Don Antonio Victory Rojas trazó este sendero en los años 20 a partir del refugio que durante décadas perteneció a la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara, entidad que presidió entre 1921 y 1952.

Durante mucho tiempo, la senda permaneció ignorada y el posterior trazado de la carretera de la República hizo que casi se perdiese, hasta que el último marcaje de los senderos del valle la rescató.

Peña Ubiña

Algo de historia

En la edición de 1777 del mapa de Tomás López ya se incluye la cima de Peña Ubiña. El 27 de junio de 1792 el ilustre Jovellanos escribía refiriéndose a su paso por la cordillera Cantábrica desde Asturias a León “… a la derecha la famosa Peña Ubiña, que se cree ser la más alta de España…”. También escribía haciendo referencia a Peña Ubiña “… vese desde tierra de Segovia y desde muy dentro del mar…”. Sin duda alguna Jovellanos quedó tan impresionado por estas montañas que le hicieron exagerar un poco.

En 1855 Guillermo Schulz, en el mapa topográfico de la provincia de Oviedo, coloca una Obiña a la que da una altura de 2.300 metros. En el Atlas de España y posesiones de ultramar de Francisco de Coello y Quesada, de 1870, en la hoja del Principado de Asturias a escala 1:200.000 figuran Peña Ubiña a la que se da una altura de 8.068 pies castellanos, y Peña Ubiña chica. La altura más aproximada aparecerá en el Bosquejo estratigráfico de la cuenca central de Asturias, publicado en 1915, de los ingenieros gijoneses Luis Adaro y Gumersindo Junquera, que da a Peña Ubiña 2.414 metros.
¿Cuándo empieza a ser ascendida Peña Ubiña? Es muy difícil de precisar, pues ha de tenerse en cuenta que en las laderas de la mayor parte de estas montañas vienen pastando los ganados desde tiempos inmemoriales, por lo que siempre ha habido actividad en la época estival por estos parajes y es de suponer que se ascendería seguramente tanto por la curiosidad de  vislumbrar lo que desde su cima se podría observar como por el interés deportivo de los pastores que quisieran gastar energías.
Uno de los primeros foráneos en recorrer estas tierras fue Manuel Loring, conde de Mieres, que en sus correrías cinegéticas se hizo acompañar de Manuel Delgado, de Tuiza. Años después, un hijo de Manuel, Ramón, apodado el de Tuiza, fue el que guió, enseñando sus secretos, a uno de los mejores rapsodas de la Cordillera Cantábrica: José Ramón Lueje. Lueje escribió infinidad de artículos sobre estas montañas de las que fue un ferviente enamorado y confeccionó asimismo un preciso mapa topográfico del Macizo de Ubiña a escala 1:25.000.
En 1925, el Ayuntamiento de Mieres (al que los tribunales de justicia negaron que sus ganados pudieran pastar en el vecino término municipal de Lena) tiene que adquirir, al no disponer de pastos de verano, siete puertos situados en el término leonés de San Emiliano, en subasta de la
Fundación Sierra Pambley, por la cantidad de 415.600 pts. Esta adquisición hará que se construya el denominado refugio Casa Mieres, situado al sureste de Peña Ubiña y que la actividad estival en la zona aumentase considerablemente.
En 1932, el día 28 de febrero, dos leoneses, los hermanos Santiago y Diego Mella Alfageme, acompañados del alemán afincado en León Felipe Friick, ascienden en invierno a la cima de Peña Ubiña, haciendo la que posiblemente sea una de las primeras invernales a esta montaña, en la que encontraron, según su propio testimonio, mucha nieve. La guerra civil española tiene en estos hermosos parajes una abundante actividad, al ser lugar de paso entre León y Asturias, tanto por el puerto de Ventana como por el Alto de la Cubilla.
El 31 de julio de 1967 se inaugura el refugio que el Centro Cultural y Deportivo Mierense ha construido en la vega del Meicín, en la vertiente noreste de Peña Ubiña. Este refugio tendrá una importancia vital en el desarrollo de la actividad montañera en el macizo de Peña Ubiña, tal es la afluencia al mismo que en los últimos años de la década de los sesenta es el refugio más visitado de Asturias (incluidos los Picos de Europa).
El montañismo invernal eclosionará en este momento y las actividades dejarán de ser ocasionales en esta estación del año y comenzarán a ser sistemáticas a partir de entonces. Juan Delgado publica a comienzos de los setenta un libro-guía titulado “Ubiña, alta montaña”, que sería reeditado con nuevas aportaciones en 1989. Delgado escribió: “…hasta 1970 la historia de Ubiña debe interpretarse como una puesta a punto del alpinismo asturiano y leonés.” Aunque habría que añadir también al gallego.
Desde los años 70 los accidentes en Peña Ubiña, sobretodo en invierno, se suceden con
frecuencia, casi siempre en la vertiente asturiana. La fácil aproximación a una gran montaña hace que en ocasiones acceda a ella gente no demasiado preparada para afrontar los problemas. En otras ocasiones los temidos aludes de nieve se encargan de producir una tragedia incluso con montañeros experimentados.