Montaña, Senderismo

Entrenamiento para hacer senderismo y montaña

ENTRENAMIENTO para la montaña ( senderismo, montañismo…)

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Desde luego el mejor entrenamiento para la montaña en cualquiera de sus modalidades es salir a la montaña. Pero dado que hemos estado confinados durante tanto tiempo habremos perdido cierta forma física y algo de fuerza. Haber hecho algo de ejercicio casero; bicicleta estática, gimnasia, «pasilleando» o subiendo escaleras, no nos habrán sentado mal, pero son insuficientes. Tendremos que establecer una serie de rutinas diarias o al menos de cuatro días a la semana. Algunos ya lo están haciendo caminando o corriendo por algún parque.
Estos ejercicios harán que tus rutas o actividades en la montaña sean más seguras, las disfrutes más y con menos riesgo de lesiones.

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Para mejorar la RESISTENCIA,  el «Cardio»… nada mejor que caminar, pero eso si , buscando zonas con cuestas y a un buen ritmo. Si puedes andar por caminos de tierra mejor y en ocasiones por superficies irregulares. Que todo no sea caminar por la acera y al mismo paso. Si llevas una pequeña mochila con algo de peso, tu ejercicio sera más eficiente y se parecerá más al que hagas en la montaña.

Si ya corrías antes, puedes intercalar caminar con correr, pero sin excesos. Siempre de menos a más para evitar duras agujetas y lesiones como las típicas contracturas. Si no corrías, ojo, empieza solo con cinco minutos y sube progresivamente el tiempo y la velocidad sin prisas. (Y si tienes dudas por cualquier circunstancia, NO CORRAS y cuando puedas, un chequeo médico no estará de más) También las salidas en bici al aire libre o seguir con la bici estática ayudarán a mejorar nuestra resistencia cardio vascular y si hay cambios de ritmo o cuestas también la fuerza y la parte anaerobia del ejercicio. 

 

Aparte de subir cuestas viene muy bien bajarlas, para ejercitar la musculatura de FRENADO con pasos cortos y sin forzar la velocidad, siempre progresivamente.
Otros ejercicios que vienen bien son las típicas sentadillas, con o sin peso, las zancadas con flexión de una pierna o subir escaleras ( Y bajarlas) todo lo que se pueda, con esto estaremos desarrollando nuestra FUERZA RESISTENCIA.
Por supuesto una buena hidratación, alimentación y el descanso entre sesiones de ejercicio, mejorarán nuestra forma física cada semana. Y recuerda terminar con una sesión de ESTIRAMIENTO de al menos diez minutos, en el que dedicaremos especial atención a la espalda y zona lumbar, los cuadriceps, isquiotibiales y gemelos.
Poco a poco.  Animo y Saludos.

Rutas de un día

Senderismo

Beneficios de la práctica del senderismo

El Senderismo como sabemos, es una actividad deportiva no competitiva, que se practica al aire libre , en plena naturaleza , por sendas y caminos normalmente señalados con marcas, hitos de piedra etc.

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Se puede practicar casi en cualquier sitio, normalmente cerca o en la montaña, aunque no siempre.

Es una actividad aeróbica de baja intensidad que a veces según el itinerario elegido puede llegar a tener una intensidad media en momentos determinados. Es una forma perfecta para mantenerse en forma, reforzar nuestro sistema inmunitario o reducir peso entre otros beneficios destacados.

Algunos beneficios de practicar senderismo

1- Ponerse en forma 

Mejoraremos nuestra resistencia física, la capacidad pulmonar y con una continuidad adecuada, también nos ayudará en la perdida de peso y en una mejor tonificación muscular , sobre todo de nuestras piernas , aunque el uso de bastones movilizará también el tren superior.

2 – Fortalecer nuestro corazón

Mejoraremos nuestro sistema cardio vascular, previniendo enfermedades y dolencias asociadas con él.

3 – Mejora tu autoestima

El ejercicio físico produce endorfinas, lo que nos ayuda a ver de una forma más positiva cualquier cosa que nos planteemos. Esto unido a que se realiza en plena naturaleza, hará que desconectemos de rutinas y problemas de la vida diaria , volviendo como se dice con las » pilas cargadas» para buena parte de la semana.

4 – Concentración

Con el senderismo, potenciarás tu concentración, tu creatividad, estarás más relajado y por tanto dormirás mejor.

5 – Nuevos conocimientos

Aprenderás muchos aspectos de la Naturaleza que desconocías. Si tienes interés , no solo en moverte, sino de conocer más a fondo, gran parte de lo que te rodea en tus rutas, serás más culto en temas como botánica , fauna o geología. Siempre se descubre una nueva planta, árbol, ave o cualquier entorno singular al que nos gustará regresar o compartir con otros haciendo fotografías. Si pasas por pueblos, la historia, cultura o gastronomía serán también buenos alicientes.

6 – Socializar

El senderismo se puede hacer en solitario lógicamente, pero la práctica en grupo depara una serie de valores que acentúan su  beneficio. Compartir experiencias con otros , el compañerismo , la solidaridad , conocer gente nueva.. aprendiendo de ellos, hacer nuevos amigos,.. etc.

7 –  Respirar un aire más limpio

El ejercicio físico lejos de las grandes urbes por lógica, será mucho mejor ya que estaremos en un entorno con menos contaminación, menos ruidos y alejados del bullicio del tráfico. Nuestros pulmones lo agradecerán, así como el nivel de stress. Incluso una práctica continuada nos vendrá muy bien para dejar adicciones como el tabaquismo. El deporte en general es un gran aliado en todo esto.

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8 – Mejora de tu humor

Por muchas de las anteriores razones mejoraremos de humor y aparecerá nuestra sonrisa exterior e interior, en cuanto llevemos unos cuantos km caminando. Nuestro carácter agradecerá, esta salida al campo, a la montaña, a la naturaleza en definitiva.

9 – Espalda

Habréis notado que salir a andar , incluso por la ciudad.. en un parque o en una urbanización nos ayuda a relajar y destensionar la espalda . Con la postura correcta , a un ritmo medio, caminar es buen antídoto contra molestias en zona lumbar o para mejorar rigideces. Fortaleceremos las piernas y activaremos incluso los brazos si nos ayudamos de bastones.

10 – Salto al Montañismo

Si alguna vez te has planteado subir a una montaña más o menos difícil, siempre  tendrás mucho ganado si has practicado senderismo de cierta duración y exigencia. Un poco más de preparación física y técnica y podrás añadir nuevos retos en tus actividades al aire libre.

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Ánimo y a caminar

Rutas de un día

 

Senderismo

Mañana subimos a La Mira ( 2 ° parte)

Después de nuestro receso de contemplación, de descanso y de tomar algunos frutos secos, proseguimos nuestra ascensión, desde el Refugio Victory. Detrás de nuestro líder, continuamos por el canchal en dirección norte, haciendo pequeñas y grandes zetas. El recorrido se me hace algo duro, quizá por lo inestable de las rocas y el llevar hasta ahora, más de tres horas caminando. El grupo se va separando, fruto del cansancio de algunos y de la buena forma de otros. En uno de los muchos descansos durante la subida seguimos admirando estos cuchillares, muchos ya están a nuestra altura e incluso más bajos. Un poco más arriba y a nuestra derecha el «Pequeño Galayo», eso me dicen y más arriba aún el «Gran Galayo».

En una de estas breves paradas, oigo el grito de «¡Piedra!», miro encima mío y veo rodar un pequeño pedrusco que coge velocidad, por suerte se detiene de golpe en un gran bloque de granito. Es la primera vez que oigo esta señal de aviso y lo importante que resulta, que el grupo vaya más unido en estas pronunciadas pendientes.
Continuamos nuestra andadura hacia el paso que da acceso a la cumbre de la Mira. Estamos muy cerca ya, pero un pequeño despiste del que encabeza nuestro equipo, hace que salgamos a una portilla, que no tiene salida. Subimos todos a ella y comprobamos lo vertiginoso del terreno en esta cara norte. Un gran nevero y una inclinación que asusta,.. aún así el equívoco ha merecido la pena para poder asomarnos desde este balcón, _ que luego he sabido que se llama «Puerta Falsa»_ a las profundidades sombrías de la conocida como «Canal Seca».
Rectificamos y al fin salimos por el paso natural marcado con grandes hitos, hacia las suaves lomas que conducen a la cima.
Un pequeño reguero zizzagueante, con los bordes de hierba encharcados, nos marca el camino a un manantial. Parece mentira, que a esta altura brote tal cantidad de agua, y es que la montaña es como una esponja, que acumula y conserva el líquido elemento en los meses más fructíferos y se despoja de él a cámara lenta, incluso en el estío. Dejamos a nuestra derecha unas ruinas, es el antiguo Refugio Arenas, y apenas a unos doscientos metros más y ya tenemos a la vista nuestra meta.
Por fin llegamos a La Mira, el esfuerzo ha merecido la pena. La panorámica desde aquí se expande y agranda podemos ver algunos pueblos de la vertiente sur, como Arenas de San Pedro, también algún que otro embalse,..el Circo de Gredos hacia el Oeste con el mítico Almanzor. Pero lo que más asombra, es la grandiosidad de los cercanos Galayos, que ahora vemos allí abajo, como una maqueta, Torres y Puntas verticales que se agrupan, compitiendo por conquistar el cielo. ¡Cuántas montañas se ven desde aquí!.. ¡Cuantas montañas aún por subir y descubrir!

Senderismo

Mañana subimos a La Mira (1° parte)

LA MIRA

Cuando eres un niño, subir una gran montaña, supone que la noche previa, estés inquieto, pensando que habrá allá arriba o si podrás o no llegar. Es tu primer gran aventura y desde entonces, quizá querrás repetir muchas más veces.
Abrimos la cremallera de nuestra tienda de campaña, nos calzamos las chirucas y metemos en la mochila de nylon rojo, un bocadillo de foiegras Mina, chocolate Elgorriaga, fruta, agua y poco más. Salimos del camping y comenzamos a caminar por un senderillo, que deja el río Pelayo a la derecha. Tantas aciculas de pino secas, hacen apenas indistinguible la senda y se pierde a cada rato. Por suerte, con nosotros va un buen montañero que ha subido ya varias veces, confiamos en él.
Al poco rato, en un claro del bosque, vemos un conjunto de tiendas enormes y cónicas al estilo de las tiendas indias. Al parecer es un campamento muy utilizado por grupos de chavales y scouts.
El olor a resina y helechos es el que predomina por aquí. Todavía era muy común, poner esas vasijas de barro, en los pinos resineros y extraer su savia.
Al cabo de una hora nos toca cruzar el río, una pequeña hazaña, si no sabes como ni por donde. Nuestro «guía» ha buscado una zona donde el río se divide en varios brazos y por ahí es más fácil llegar a la otra orilla, dando pequeños saltos, entre los enormes cantos.
Volvemos al pinar y llegamos a nuestra primera parada «la Cabra» como entonces llamábamos a éste lugar, por su especial escultura de un macho montés .
Aprovechamos para rellenar nuestras cantimploras en un pilón cercano. El agua está tan fría, que no podemos beber tan deprisa como nos gustaría. El dolor en la frente, ya no se olvidará para otra vez.
Desde aquí ya casi podemos ver nuestro objetivo. Estamos rodeados de montañas que se intuyen imposibles de alcanzar. Enfrente nuestro la Cabeza del Cobacho con su desnuda cima de piedra. Hacía el norte y muy al fondo, unos paredones donde se vislumbra algo diminuto y blanquecino,.. es un refugio por el que tendremos que pasar. En la lejanía, se ve impresionante, como colgado en la vertical e inaccesible. ¿Como es posible llegar hasta ahí? .
El Valle tan abierto antes, se va estrechando, vamos dejando atrás el denso pinar y las cimas y cresterios están cada vez más cercanos. El aroma de los pinos da paso a la fragancia de cantuesos, tomillos y otras aromaticas que tapizan el suelo.
Muchas son las revueltas que hace el pedregoso camino en su ascenso, por la falda derecha de este precioso valle gredense. En una de éstas, una fuente y más adelante otra. Estos manantiales, nos dan la vida, sobre todo en el descenso, cuando la deshidratación amenaza y el Sol calienta nuestra piel y nos fatiga aún más.
La fuente que más destaca, entre las muchas que jalonan este carril, es la de Macario Blazquez, homenaje sin duda a un gran montañero.
Solo unos cientos de metros más adelante, de esta ilustre fuente, llegamos al final de este «cómodo sendero» . A partir de aquí, el cambio de pendiente, el reino de lo mineral y la incertidumbre. Días atrás ya resonaba en nuestras cabezas el nombre de » La Apretura» y ahora ya sabemos lo que es,..un estrechamiento de la montaña, donde el barranco «se aprieta» y por el que hay que pasar siguiendo a duras penas, líneas de senda, con pocos hitos. Es zona de desprendimientos y donde grandes y pequeñas rocas, no permanecen en el mismo sitio, dos veranos seguidos. Hay que pasar rápido y pisando firme, sin tirar piedras a los que vienen detrás ( algo que a veces cuesta aprender, no estamos solos en la montaña)


Miramos hacia arriba con acelerada inquietud, por fin la pendiente disminuye y nos vamos alejando de la pared y de los enormes farallones que intuimos pero no vemos.
La casita blanca, que veíamos casi tres horas antes, ahora la tenemos a la vista, es el conocido Refugio Victory, del que hemos oído tantas veces hablar. El espectáculo desde este paraje es grandioso, altísimos paredones verticales, hacia el este,.. es lo que se conoce como «Los Galayos «. Entre ellos destaca el Torreón, pero son tantos los que se ven o se intuyen entre los canalizos, que nuestra parada aquí será más larga. Absortos durante minutos, observaremos la inmensidad de esta caótica creación rocosa.

Senderismo

El Zorro que roba

Son las siete de la tarde. Partimos de Navalperal de Tormes, con la idea de vivaquear cerca de la Laguna de Majalaescoba. Es Agosto, hay que esperar hasta bien entrada la tarde para ponerse a caminar. El calor todavía se hace notar, pero por momentos el sol se va retirando y la sombra de las montañas comienza a notarse.
Cruzamos el río Tormes, este año su caudal viene muy bajo, no fue un invierno ni una primavera muy lluviosos.
Otra garganta cruzada más y enfilamos la suave subida, hasta encontrar el mejor lugar para pasar la noche.
Las vacas pastan a su antojo entre los piornales, sin sorprenderse apenas con nuestra presencia. Algún ternero corre bajo la protección de su madre. Una de estas negras rumiantes, lejos de apartarse del sendero, nos mira con chulería,…hay que esquivarla y proseguir nuestra ruta.
A medida que la luz va siendo menor, el frescor y los aromas del fondo del valle, nos van resultando conocidos. Esto nos retrotrae a otros veranos, incluso a la niñez, saltando por los cantos rodados, mirando absortos a las libélulas, persiguiendo lagartijas o encontrando alguna que otra culebrilla de agua.
Los grillos comienzan su pesado y monótono concierto. Falta casi una hora, para la casi completa oscuridad y entre dos luces apresuramos el paso.
Algo más tarde hay que detenerse para beber y abrigarse. Reanudamos la marcha e intentamos apurar lo más posible, la puesta de nuestras linternas frontales. Parece increíble, como el ojo se acostumbra a estos momentos de pobre luminosidad y como los pies saben donde pisar de forma instintiva y automática. Diez minutos después, apenas vemos nada y el transitar entre matorral alto junto con algún que otro traspiés, hace que sea necesario iluminar la senda, con una o dos linternas.
Continuamos por el sinuoso sendero, atravesando arroyos y barrizales. Ya no será la falta de luz, sino el hambre lo que nos obligará a buscar la mejor zona de vivaquear.

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Muy cerca del Chozo de la Barranca, encontramos una pradera perfecta, algo escasa y corta de vegetación pero sin piedras y aparentemente plana.
Nos disponemos cada cual, a poner límites a nuestra pequeña parcela como si de una sombrilla en la playa se tratará. Aquí se ve el carácter de cada uno. Los hay que se alejan y otros, que juntan sus esterillas ( quizá demasiado).
El infiernillo empieza a calentar uno de esos sobres de Gallina Blanca, que con tan variados y deliciosos sabores nos deleita ( sobre todo cuando el estómago se siente vacío, como agujero de cañon).
Saciados y con sueño, nos metemos en nuestros respectivos sacos, dejando a un lado mochilas, botas y alguna que otra bolsa de plástico. ¡Bolsa de plástico! ¡Error!, el astuto y viejo zorro que campea por la zona, nos ha estado observando y oculto entre zarzas se ha dado cuenta de todo. Al poco rato, cuando ya suenan los primeros ronquidos, el raposo empieza su genial ataque.
Pisadas furtivas, ruidos extraños a un palmo de mi oreja y cuando abro el ojo izquierdo sorprendo a este ladrón nocturno, mordiendo una bolsa y alejándose al trote. Imposible alcanzarle, aún así, salgo del saco en paños menores y linterna en mano, rastreo su zona de huida. A poco más de treinta metros, encuentro la bolsa de plástico hecha trizas, por suerte su contenido era ropa y allí la dejó. No le sirvió de nada a este perillán su robo, ya que se equivocó de bolsa y no encontró en ella comida, con la que satisfacer su barriga.
Así que ya sabéis, ojo a las bolsas de plástico en vuestras aventuras nocturnas por cualquier montaña. Todo a buen recaudo y sin ruidos. Los zorritos estarán por allí, alertas y relamiendose.

Montaña

Relato de una Ascensión alpina

Poco a poco la noche cerrada, va dejando paso a las primeras luces del alba. Son estos instantes los más fríos y también quizá los de mayor emoción. ¿ Que nos deparará este nuevo día? ¿Conseguiremos hacer cumbre?
Las estrellas se van apagando, al igual que lo hacen nuestras linternas. Hacia el este, una tenue luz anaranjada va tomando forma, agrandandose por momentos. Seguimos encordados, zigzagueando en medio del glaciar, dejando ya muy atrás la seguridad y el calor del refugio. A medida que ganamos altura, el paisaje se transforma. Sobrecoge lo diminutos y frágiles que somos, en la inmensidad de este terreno gélido y blanco.
La concentración debe ser máxima, ya que aunque la pala de nieve no sobrepase los 40 grados, cualquier error puede ser fatal. A veces las grietas escondidas se intuyen, otras no y la dureza de la nieve hace que nuestro pensamiento se dirija a nuestros pies y crampones. No tropezar es básico.
Ya intuimos a lo lejos la rimaya, esa grieta que hay que salvar y que da paso a otras y nuevas dificultades. La pendiente se acentúa y la pared de hielo se muestra difícil pero posible. Si ya otros lo hicieron porque no nosotros. Es hora de sacar un segundo piolet y comprobar nuestra técnica en esta comprometida pala. El hielo exterior quebradizo hace que tengamos que dar varios golpes y apuntar bien, para que tengamos que alcanzar una fijación segura para la punta de nuestros crampones y el pico del piolet.
Al fin la pendiente decrece y llegamos a la tranquilidad del collado, es el momento de hacer un receso y observar lo que llevamos hecho. Los pueblos del valle, antes visibles por sus farolillos, quedan ahora apenas imperceptibles por un sol que lo inunda todo. La arista no parece difícil, pero al ser nuestra primera vez y no haber huella, no sabemos que línea será mejor hacia la cumbre, ni cuánto tiempo nos puede quedar.
El paso se ralentiza, la falta de oxígeno se va notando. Vislumbramos a poco más de doscientos metros lo que pudiera ser la cima. Esperanzados, apretamos los dientes y entre varios espolones rocosos avanzamos por un corredor, cuya nieve presenta un blanco con infinidad de brillos y colores.
Al llegar arriba, comprobamos, que hemos llegado a una antecima.. muy típico toparse con esta decepción. Aprovechamos para hacer alguna fotografía. Abro el estuche de cuero de mi cámara Zeiss y tiro dos o tres fotos. El ligero viento se ha acentuado y sacar la mano del guante, supone un riesgo, debe hacerse con gran rapidez.
El cielo de un azul intenso es espectacular, los cirros estáticos y la cuerda que me une al compañero, hacen de éste, un momento que nunca olvidaré.
Reanudamos la marcha, ya con la punta rocosa de la cumbre a nuestro alcance. Unos cientos de metros más sorteando, pequeños riscos entre nieve dura y lejos de la inquietante cornisa y llegamos por fin a nuestra ansiada meta. «Cimaaa»
No da el tiempo atmosférico ni la hora, para grandes alegrías y abrazos, unas nubes oscuras se van acercando por el oeste, tapando ya alguna de las montañas del Macizo. Hay que volver cuanto antes. Nos queda el regreso apresurado, la bajada a veces es lo más difícil.

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Castillo de Manzanares el Real

Algo de Historia del castillo . Desde su privilegiada situación en el Parque Nacional Sierra de Guadarrama, el Castillo de Manzanares el Real nos abre una ventana al pasado, al más remoto y al más reciente. Además de su innegable significado medieval y renacentista, tiene un marcado carácter simbólico para la moderna historia de la región, al ser escenario de los primeros lances que habrían de conducir a lo que hoy es la Comunidad de Madrid y a la redacción de su Estatuto de Autonomía. Alguna ruta cercana en Rutas de un día – Manzanares el Real , Pedriza y Dehesas

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Su interior alberga un interesante recorrido por la historia del monumento. Obras de arte originales-tapices flamencos del siglo XVII, cuadros de caballete o armaduras y muebles historicistas del siglo XIX, que remedan los estilos del Renacimiento español,
contribuyen a ambientar la vida de la época en que fue construido y habitado.

Es posible hacer multitud de rutas cortas por la zona y terminar visitando el pueblo de Manzanares y su castillo. En él a veces se hacen visitas teatralizadas, para pequeños grupos o simplemente admirar las estancias y la arquitectura del monumento.

Recordemos que la Pedriza es Reserva de la Biosfera y pertenece al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

 

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Por el Callejón de las Abejas

Por el Callejón de las Abejas – Domingo 19 de Enero 

Este día os proponemos realizar una ruta en parte circular, hacia uno de los callejones o canales mas singulares del Circo de la Pedriza , el Callejón de las Abejas Entretenimiento,  diversión ,  y  bonitos paisajes no van a faltar en esta excursión por una de las partes altas de la Pedriza,  menos transitadas y más auténtica.

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La angostura de esta canal ,  en comparación con otras canales cercanas, ha hecho que sea conocido como callejón y, visto desde lejos, no parece que por allí pueda transitar camino alguno. Antes de llegar a este callejón pedricero , veremos las vaguadas, arroyos y roquedos que hemos visto en otras ocasiones . A medida que subamos  por el Callejón , saldrán a nuestro encuentro los riscos de las Damas , las Nieves , de la Ventana o del Cocodrilo , cuyas  escaladas son de cierta dificultad.

La Canal de las Abejas, alude a la existencia en el pasado de colmenas en esta parte de la Pedriza. La senda que llega hasta aquí sólo era recorrida entonces por los escasos cabreros que apacentaban su ganado en el roquedo. A partir de los inicios del siglo XX, también la frecuentaron los alpinistas que a mediados de la centuria abrieron a través de las vertiginosas caras nortes de estos riscos, las que fueron consideradas escaladas más difíciles de España, incluyéndose por derecho propio en la historia del alpinismo nacional.» Alfredo Merino )

Muy cerca nuestro a medida que subamos surge también un risco con forma y nombre característico La Aguja del Sultán  y que podremos buscar e identificar entre tanto roquedo granítico.

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La Pedriza pertenece  al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama  y es uno de los lugares que atesora más leyendas de la geografía española. De gran importancia,  no solo por su característica geología , sino también por la vegetación y fauna que alberga. Por su naturaleza granítica y no caliza. no hay muchas cuevas y aquellas que se encuentran siempre son singulares y a destacar,  así como muchos de sus vivacs.
Llambrías , fisuras y figuras llamativas, muchas de ellas con su nombre, saldrán a nuestro encuentro, así como las cabras montesas y buitres leonados, bastante fáciles de observar  en esta preciosa excursión. 

Una excursión de nivel medio-alto, para adentrarse en la Pedriza más desconocida, que te sorprenderá.

LUGAR DE ENCUENTRO:  Manzanares el  Real – Hora  8:30
DISTANCIA: 12,6 km ; DESNIVEL+ : 800 m ; DESNIVEL – : 800 m ; NIVEL:  Medio -Alto   ; TERRENO: Senderos en su mayor parte, algunos fáciles y otros más pedregosos o con pequeños escalones de roca   ; PRECIO : 18 €

INCLUYE : Guía de Montaña titulado, Seguros de RC y accidentes, Material de seguridad   ( GPS – mapa- brújula),  Botiquín colectivo.  

NO INCLUYE : Transporte hasta el lugar de encuentro. Se podrá poner en contacto con el guía, para compartir vehículos.  

MATERIAL RECOMENDADO : Ropa de Senderismo,  Anorak o Chubasquero,  Calzado de montaña, bastones. Una mochila de al menos 25 litros, con comida energética, 1,5 litros de agua, gafas de sol, gorra, gorro , crema solar, buff , guantes  y algo de ropa de repuesto.

REQUISITOS Será necesaria una condición física adecuada al nivel de cada actividad y haber hecho recientemente rutas de similar desnivel (o superior) y con las características propias señaladas en  cada excursión. Respetar el trabajo del guía, profesional que cuida por tu seguridad y la del grupo. 

Para reservar será NECESARIO CONFIRMAR en el 660 84 31 18 whatssap o por mail en sendasycumbres@gmail.com

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Puente de los Poyos y Majada de Quila Dom 12 de Enero

Rutas de un día  El Puente de los Poyos es un arco de granito situado en la Pedriza Posterior y al que en algunas de nuestras excursiones nos dirigimos, bien de paso , porque realizamos otra ruta o bien con el objetivo de llegar solo allí . Desde este sitio es posible reponer fuerzas y admirar el paisaje y a continuación, emprender la bajada o ir a  encontrar la Majada de Quila  u otro de los lugares singulares de la Pedriza.

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«Fue hace 98 años, justo por en estas fechas. Exactamente durante los carnavales de 1914, cuando Juan A. Meliá y José Tinoco, dos históricos montañeros de antaño, fundadores de la sociedad de alpinismo ‘Los Doce Amigos’, hoy Peñalara y que del mismo modo, este año cumple su primer siglo de vida, decidieron aprovechar los días festivos para practicar su afición favorita: salir al monte.

Conviene señalar que entonces no era como ahora, que cualquiera puede coger un vuelo y plantarse en los Alpes, el Atlas o las montañas escandinavas para hacer unas escaladitas en un simple fin de semana y el lunes estar de nuevo en el trabajo. Entonces las cosas eran muy diferentes. Salir a La Pedriza, por ejemplo, que es lo que decidieron aquellos insignes alpinistas, requería esfuerzos parecidos a marcharse hoy de expedición al Kilimanjaro.

Para venir hasta la Pedriza, debían tomar un tren hasta Cercedilla, y una vez allí, ser recogidos por una carreta previamente contratada que les transportaba hasta Manzanares el Real, en un camino por el pie de sierra que les ocupaba una buena jornada de travesía. Una vez en el pueblo, la ruta es bien sabida: echarse a andar Pedriza adentro. Aunque en aquellos tiempos los caminos eran patrimonio exclusivo de cabreros y buscavidas, nada que ver con senderos balizados, chiringuitos en Canto Cochino y guías de recorridos serranos, dicho sea de paso.

Sin dudarlo, recorrieron la garganta Camorza Manzanares arriba, empalmando luego con el cauce del arroyo de la Dehesilla, para plantarse en el centro de la depresión que separa las dos Pedrizas: anterior y posterior, justo donde tiempo después se construiría el refugio Giner, aún en buen uso.

Desde allí, cruzaron el arroyo y comenzaron a ascender por el Circo de La Pedriza hasta plantarse en el centro de la amplia cuenca, en lo que hoy es llamado Los Llanillos. Entonces ocurrió lo que tantas veces: se desencadenó la tormenta. Y empezó a nevar a modo. Tanto nevó, que tuvieron que refugiarse en una oquedad entre las peñas. Lejos de amainar, la cosa fue a más obligándoles a pasar una noche terrible en el improvisado refugio.

A la mañana siguiente continuaba el nevazo. Temiéndose lo peor, Tinoco y Meliá se armaron de valor echándose monte abajo. Descendieron como pudieron por un terreno que la nieve había vuelto inestable y resbaladizo, alcanzando la base de la montaña después de cuatro horas de un arriesgado descenso que, lo reconocieron ellos mismos, a punto estuvo de costarles la vida. Meliá incluyó aquella tremenda aventura en Andanzas castellanas, clásico del alpinismo español que debieran leer todos cuantos deseen conocer como era subir al monte entonces. En el mismo describe la covacha que les amparó y que desde entonces se conoce como refugio de Majada de Quila.

Al contrario que otro refugio cercano, desmontado estos días por una incomprensible fiebre conservacionista de los gestores del parque que, sin embargo, no son capaces de poner en orden los bosques de repoblación del entorno que piden a gritos su arreglo, el refugio de la Majada de Quila se mantiene igual que en 1914. Quién sabe si incluso con las mismas piedras que Meliá y Tinoco utilizaron para levantar el murete que protege su entrada. Visitarlo en estos carnavales, es regresar a los orígenes de nuestro montañismo, al tiempo que se brinda homenaje a aquellos pioneros. Una celebración a la que no ha querido faltar la nieve, que cae copiosa estos días sobre el Alto Manzanares.»  Por Alfredo Merino

Senderismo

Últimas salidas del año

La Pinareja – Sábado 28 de Diciembre 

En este día , os proponemos una ruta en la que ascenderemos a La Pinareja, uno de los picos que forman el cordal montañoso de la conocida Mujer Muerta.

Por el Carro del Diablo – Pedriza

Domingo 29 de Diciembre 

Nos adentraremos desde Canto Cochino , hasta  la zona de la Pedriza Posterior para realizar una ruta circular,  en la que tendremos la oportunidad de observar, buena parte de este roquedo granítico desde varios puntos de vista , internándonos por sus bosques y en la que no faltará , el contacto con la roca y sus curiosas formas para acceder a collados y preciosos miradores.

Toda la información en   https://sendasycumbres.com/rutas-de-un-dia/

Senderismo

Cueva Valiente

Leyendas por Cueva Valiente 

Cuando se abrió el puerto del Alto del León en el siglo XVIII, éste se convirtió rápidamente en el paso principal a la meseta de Castilla la Vieja sustituyendo al histórico paso del puerto de la Fuenfría. Esta situación, y lo intrincado de la geografía dieron lugar a la abundante presencia de bandoleros en la zona. El más relevante y cuya fama ha llegado hasta nuestros días fue Juan Plaza que tenía su base en este monte.

En las inmediaciones de Cueva Valiente, hay muchos restos de construcciones bélicas que datan de la guerra civil. . El frente se detuvo en estas cumbres, cuando el ejército franquista no pudo tomar la capital de España en 1936, viéndose obligados a cambiar la estrategia de la guerra reactivando el frente norte (País Vasco y Asturias en la primavera de 1937). .Debido a esta situación, abundan construcciones y restos bélicos dispersos por esta montaña.

Una de las hipótesis sobre la procedencia del nombre de “Cueva Valiente” es la existencia de una cueva de unos 15 metros de profundidad situada en la cara de San Rafael.

Senderismo

Sierra del Rincón

Octubre 2019

Por la Sierra del Rincón
Precioso día con muchos contrastes,  primeramente el río Jarama, con su espectacular bosque de galería en el que los chopos son el protagonista, luego un buen robledal algunos de ellos centenarios y después en las  zonas altas, los típicos matorrales de altura con los esquistos y pizarras cortando la silueta de las montañas y riscos cercanos. Muchos miradores en cada collado o bien hacia el Jarama o hacia el hermoso Valle del Lozoya en la lejanía.

El pueblo de La Hiruela,  con su arquitectura típica, su cultura y sus tradiciones , bien merece otra excursión en cualquier época del año.

Senderismo

Por el Hayedo de la Tejera Negra

Octubre de 2019

Maravilloso día sumergidos en el PARAÍSO del HAYEDO de Tejera Negra.  Alejándonos del bullicio y de los senderos más transitados pudimos contemplar en todo su esplendor este precioso bosque.

Primero un gran robledal mezclado de pinos , arbustos , helechos y gayuba por el que se caminaba rápido , hasta que por fin llegamos al hayedo propiamente dicho . Solo una parte más masificada y por senderos estrechos apenas visibles nos internamos en varios barrancos en los que las hayas se mezclaban con algún tejo y acebo .

Posteriormente a este baño de bosque y silencio , bajamos al río Lillas , donde siguiendo su curso de aguas limpias con fondo de pizarra, regresaríamos hasta el inicio de la ruta . Sin duda un buen paseo que hay que repetir en otra ocasión.

 

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El Tejo en la Sierra de Guadarrama

El tejo es un árbol, que puede encontrarse en muy diferentes sitios de la Sierra de Guadarrama,  y a veces sorprende por su ubicación o puedes pasar de largo sin verlo . En la mayoría de ocasiones, lo veremos casi en solitario o formando pequeños bosquetes. Algo parecido a lo que ocurre con el acebo. Podemos encontrarle en zonas de umbría y húmedas y a partir de cierta altitud . Alguna vez nos ha sorprendido ver alguno por la Pedriza, echando raíces entre rocas de granito , pero es mas usual verlos por los valles mas al norte, entremezclado con pinos y en zonas muy concretas.

El TEJO MILENARIO de Barondillo o Valhondillo, es un árbol que se encuentra en el Alto Valle del Lozoya, dentro de una bonita tejeda y rodeado de otros muchos ejemplares . Dicen que tiene entre 1500 y 1800 años.
Estos tejos se encuentran a una altitud de, entre 1.500 y 1.700 m y dispersos en un bosque de pinos silvestres, en zona de umbría , en un ambiente húmedo.

El tejo común (Taxus baccata) es un árbol “discreto” y que seguramente pasaría para muchos como un árbol vulgar, sin interés alguno, pero cuando uno se fija de cerca, llama la atención su sobriedad, robustez y majestuosidad, con una copa amplia de un verde intenso.
Hubo un tiempo, en que los bosques de tejos tenían una enorme importancia estratégica. Tener muchos tejos, significaba que el suministro de armas en tiempos de guerra estaba garantizado. Se han hecho fieles reproducciones que atestiguan la efectividad de los arcos de tejo. En competiciones celebradas en Inglaterra, han conseguido lanzar una flecha a más de 300 metros.
La rojiza madera del tejo, es de una dureza extraordinaria, comparable a la del boj, esto unido a su resistencia al frotamiento, hace que en el pasado fuese muy utilizada para los ejes de los carros. Excepto los arilos, todas las partes del árbol contienen una sustancia tóxica llamada taxina: una mezcla de alcaloides que tienen un efecto cardiotóxico que produce parálisis en el corazón en dosis elevadas.

Existen pocas rutas en el Alto Valle del Lozoya que puedan compararse, tanto en variedad, como en espectacularidad paisajista con esta.

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Desde la presa del Pontón de la Oliva

Esta excursión de senderismo,  desde el Pontón de la Oliva hasta el Cancho de la Cabeza, pasa  por uno de los paisajes más variados y llamativos de la comunidad madrileña, enclave de una obra fluvial pionera en su especie -la presa del Pontón de la Oliva– y entorno de gran belleza por los meandros que conforma el río Lozoya, a lo que se añade el reto de ascender al Cancho de la Cabeza (1264 m), para dominar todo el escenario del embalse del Atazar y sus alrededores.

En el trayecto remontaremos por senda el río Lozoya, entre paredones verticales de roca caliza, primero, y  laderas de pizarra, después. Posteriormente el paisaje se abre y discurre por un precioso bosque de rivera, bastante bien conservado. Pasaremos muy cerca de la presa de la Parra y subiremos hasta el antiguo poblado del Atazar, agrupación de viviendas y edificaciones auxiliares levantadas para acoger al personal vinculado a la construcción del embalse.  Allí llegaron a vivir casi un centenar de familias hasta que, en 1994, lo abandonó la última en dejar tal asentamiento, para instalarse la mayoría de ellas en los pueblos de alrededor.

Desde este  poblado, accederemos por sendas al mismo Cancho en poco tiempo. Desde aquí , dominamos todo el paisaje del embalse del Atazar y su accidentada orografía, llena de entrantes por los barrancos y gargantas que conforman sus orillas. Este embalse , último de los proyectados durante el franquismo, se construyó entre 1.965 y 1.972, y es el mayor de la Comunidad de Madrid

Presa del pontón de la Oliva

Es la presa más vieja de la región. La primera de cuantas se construyeron para abastecer de agua serrana a la capital, aquel Madrid de mediados del siglo XIX que dependía de 900 aguadores para beber, lavarse la cara y poco más, pues el consumo diario per cápita era de diez litros. Dos mil reos bregaron desde 1851 hasta 1857 para levantar esta muralla de 72 metros de longitud y 27 de altura, y todo para nada, pues al poco de inaugurarse, se descubrió que el río se filtraba por ignotas cavernas y pasaba de rositas bajo ella, vaciando el embalse. Una presa hecha por presos y con fugas, curiosa paradoja.

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Sobre el Senderismo

Definición 

Senderismo es la actividad deportiva no competitiva, que se realiza sobre caminos balizados, preferentemente tradicionales, ubicados en el medio natural. Busca acercar a la persona al medio natural y al conocimiento del país, a través de los elementos patrimoniales y etnográficos, que caracterizan las sociedades preindustriales, recuperando el sistema de vías de comunicación.

Se define también como senderismo , aquel que se realiza por grandes urbes y que tiene por fin realzar los elementos del medio natural y de la cultura tradicional que perviven en ella.

Filosofía

El acceso al medio natural desde sociedades netamente urbanas en lo físico y en lo psíquico, se ha focalizado sobre aquellos espacios en los que las respectivas administraciones han creado figuras de protección y, normalmente, se ha hecho compulsivamente. En este sentido es altamente paradójico como,  para disfrutar de un día en el medio natural,  los habitantes de las ciudades hacen un derroche de energía y medios (madrugones, grandes consumos de gasolina, actividad física acelerada, desgaste psíquico en la carretera, peligros innecesarios, etc.) que desdice de lo que entraña el acto de acercarse a la naturaleza, por la aglomeración que se produce y por el concepto predominante es “haber estado” y no “haber disfrutado” o “ conocer”.

Esta mentalidad urbana vertida en ocio sobre la naturaleza, no es ni plenamente satisfactorio para el que la ejerce, ni conveniente para el espacio sobre el que se ejerce.

La alternativa que se propone con el senderismo para superar esta inconveniencia es incidir en el disfrute del medio natural y la cultura tradicional , a través del ejercicio de una actividad física elemental: andar. Porque andar, supone recuperar el particular ritmo interno, restaurando equilibrios, al alcance de cualquier edad y condición; porque caminar es acercar las realidades físicas y culturales a la escala básica: la persona; porque recorrer va parejo al hecho de que las ansias urbanas por lo natural se desarrollen por todo el territorio, llenando de contenido la no siempre satisfactorio escapada al Parque Nacional o al Sitio Histórico declarado; porque encaminarse a las realidades del mundo rural tiene implicaciones en el desarrollo de ese mundo (aunque sea de valoración).

OBJETIVOS

Es por esto que el senderismo tiene por objetivo la mejora de las condiciones físicas y psíquicas de los individuos, a través del ejercicio de una actividad deportiva adaptable a la escala del practicante; busca también recuperar el paisaje para la persona y reencontrarlo con el sistema de vida tradicional, devolviendo al camino el concepto de lugar de encuentro, de intercambio, de superación de particularismos, que ha tenido a lo largo de la historia; todo desde un respeto escrupuloso al medio natural por el que discurre.

Como medio para conseguir los objetivos, se plantea necesariamente la recuperación del patrimonio viario enriqueciéndolo generando elementos que aparecen como propios del senderismo: señales, guías, refugios, etc.

Extracto del Manual de senderismo de la FEDME (Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada)

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Valle del Lozoya – Historias

Un poco de Historia

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Hace siglos este apartado valle de la Sierra de Guadarrama, encajonado entre cumbres de más de 2000 metros estaba infestado de bandidos  y animales salvajes.  Un lugar duro y peligroso.
En el siglo XIV, era refugio de bandas de ladrones y proscritos moriscos que hacían difícil la vida en los pueblos del valle, ese es el origen de la leyenda histórica del Puente del Perdón, (sobre el río Lozoya) en Rascafría .

 

En aquellos tiempos, para una mejor administración, se dividió el Valle en 4 partes o quiñones, y se creó una milicia de caballeros quiñoneros, obligados a tener un caballo propio medianamente decente y organizados en 4 cuadrillas, una por cada quiñón (Rascafría, Oteruelo, Alameda y Pinilla).  Se encargaban de vigilar los caminos y luchar contra salteadores y maleantes. Para mayor eficacia se les concedió el importante privilegio de “horca y cuchillo“, es decir, la capacidad de juzgar y ejecutar la justicia de forma rápida y expeditiva  (Hay quien afirma que ese es el origen del dicho “Aquí te pillo y aquí te mato” ).casa horca
Una vez atrapado un malhechor era conducido sin muchas contemplaciones hacia “la Casa de la Horca”, donde le esperaba el verdugo, pero al pasar por el Puente del Perdón tenía la última posibilidad de exponer su caso y pedir clemencia ante un tribunal formado por un miembro de cada quiñón o cuadrilla.  Si conseguía convencerles quedaba libre inmediatamente, pero de lo contrario terminaba en “La Casa de la Horca” a unos 5 km río arriba. Esta casa,  hoy pertenece a la Sociedad Belga de los Pinares del Paular, que explotan los bosques de estos montes desde hace más de un siglo

 

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El Valle del Lozoya destaca por poseer,  importantes muestras de patrimonio histórico-artístico de alto valor cultural, como el Monasterio de Santa María de El Paular,  así como arquitectura tradicional serrana, ya que todos los municipios conservan hoy en día muestras de construcciones tradicionales como potros de herrar, antiguos conjuntos agropecuarios, fraguas, pajares, etc

 

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Casa Eraso – Valle de Valsaín

Un poco de Historia  ( Domingo 9 de Febrero )

Arroyo minguete 1Apenas quedan unas ruinas de la que fue la venta real de la Fuenfría, también conocida como Casa Eraso , al ser Francisco de Eraso, secretario de Felipe II, su primer administrador. Fue un lugar de parada y fonda en otros tiempos , para los reyes, de camino a la Granja. También es conocida como “convento de Casarás“,

origen de la leyenda que el escritor Jesús de Aragón, natural de Valsaín, desarrolla en su obra “La sombra blanca de Casarás”.

La venta fue mandada construir por el monarca Felipe II, para aliviar la penosa travesía del puerto de la Fuenfría, en un lugar cómodo, cerca de la fuente de la Reina.  En su construcción participaron los arquitectos Gaspar de Vega y Juan de Herrera siendo Hernán García el maestro de obras.

Además del edificio principal, de buena fábrica, contaba con una pequeña ermita, con una imagen de la virgen de los Remedios y con un pozo de nieve, que surtía tanto sus necesidades como la del próximo palacio de Valsaín. La Casa Eraso albergó también a viajeros de camino a Valsaín durante largos años, pero la construcción de la carretera del puerto de Navacerrada en tiempos de Carlos III inició su declive y posterior abandono. (Será Carlos III quien ordene la construcción de la carretera de Villalba a la Granja, sustituyendo al camino de la Fuenfría como vía de comunicación entre Madrid y Segovia. A pesar de que la nueva carretera facilitaba mucho su tránsito, el paso del puerto seguía siendo difícil en invierno. Durante cinco meses, la nieve impedía el trasiego de carruajes y caballerías. Durante el S. XIX el puerto de Navacerrada era por donde pasaban habitualmente los monarcas que se trasladaban hacia el Real Sitio de San Ildefonso. Era habitual ver a Fernando VII, Isabel II o Amadeo de Saboya en la Fonda de Navacerrada, donde paraban a degustar sus famosas especialidades, mientras se se mezclaban con el pueblo y aprovechaban para cambiar el tiro a los carruajes.)

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Estas ruinas de lo que fue la CASA ERASO,  se encuentran en la zona alta del  Valle de Valsaín, también conocida como Montes de Valsaín. Es  uno de los valles más extensos de la Sierra de Guadarrama, junto con el Valle del Lozoya. Está cubierto casi enteramente por un bosque de pino silvestre o de Valsaín. La riqueza ambiental de esta zona de la sierra es muy alta,  al ser este lugar, de poca actividad humana e históricamente protegida, como reserva y coto de caza, por la monarquía española. Existe una gran diversidad de especies animales destacando entre los mamíferos ,  jabalís, zorros, corzos y  gatos monteses. Entre las aves es de destacar las poblaciones de buitre negro, buitre leonado  y águila imperial. También son importantes los paridos, los picapinos , arrendajos, cuervos y demás córvidos .

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La Mujer Muerta

Aunque hoy en día no sea un nombre políticamente correcto, así es como se le llama vulgarmente al cordal de La Pinareja y el  Oso, hasta el puerto y pico del Pasapan en la Sierra de Guadarrama.

Historia – Leyendas

Varias leyendas intentan explicar este nombre, La Mujer Muerta, topónimo que se da al conjunto de montes de La Pinareja, Peña el Oso y Pico de Pasapán, que formando un destacado cordal y visto desde la llanura segoviana toma la aparente forma de una mujer tumbada, dormida o muerta, cubierta por un velo y con los brazos entrecruzados. Muchas coinciden en que esas moles son el resultado de la transformación que experimentó el cuerpo de una doncella que murió del mal de amores cuando su caballero partió para la guerra, olvidando cumplir la promesa de volver junto a ella.

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Según ésto, la cima de La Pinareja corresponde a la frente de la mujer tumbada, la cima de Peña el Oso corresponde a las manos que tiene cruzadas sobre su vientre y el Pico de Pasapán corresponde a los pies.

Una leyenda con tonos pastoriles, relata el amor de la bella hija de un granjero y un pastor de las cercanías. Este al creer ver en otro pastor un posible rival, ciego de ira y celos lo mató, y acabó al mismo tiempo con el objeto de sus deseos. Pocos días después, en medio de una terrible tormenta la Tierra tembló y apareció como por ensalmo esa gran mole rocosa, que recibió ese nombre.

Otra leyenda, más guerrera y menos romántica, relata las luchas por la jefatura que llevaron a cabo dos hermanos, hijos del recientemente fallecido jefe de una tribu que vivía en la entonces extensa planicie. La madre de ambos, que no quería ver aquella lucha fratricida, ofreció su vida a los dioses a cambio de la paz para sus hijos y así se cumplió. Tras una gran tormenta, apareció el cuerpo de la madre en forma de gran montaña, imagen que los hijos reconocieron e inmediatamente pararon la lucha.

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Antonio Victory

Antonio Victory fue uno de los más destacados guadarramistas de la historia. Pionero del montañismo y el conservacionismo ibéricos, nació en 1890 y durante los primeros años del siglo XX, recorrió incansable las más importantes cordilleras españolas, en especial las sierras de Gredos y Guadarrama y los Picos de Europa.

La impronta deportiva de este hombre quedó grabada para siempre con escaladas tan notables como las primeras ascensiones del Ameal de Pablo, el Gran Galayo y la Punta de Don Servando, entre otras. Sus esfuerzos a favor de la naturaleza se plasmaron en iniciativas tan adelantadas a su tiempo como la conservación del pinar de la Acebeda, la Pedriza del Manzanares y las cimas de Peñalara.

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Hoy su nombre se recuerda en lugares como los Galayos de la Sierra de Gredos, donde el refugio situado al pie de las verticales agujas lleva su nombre y en la senda Victory, emocionante excursión que transita por algunos de los más hermosos parajes del Valle de la Fuenfría.

Don Antonio Victory Rojas trazó este sendero en los años 20 a partir del refugio que durante décadas perteneció a la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara, entidad que presidió entre 1921 y 1952.

Durante mucho tiempo, la senda permaneció ignorada y el posterior trazado de la carretera de la República hizo que casi se perdiese, hasta que el último marcaje de los senderos del valle la rescató.